Ørsted, el mayor desarrollador de energía eólica marina del mundo, se encuentra en una encrucijada de destino, con un futuro incierto por delante.
Ørsted es esencialmente una empresa controlada por el estado, originada por la compañía energética estatal Dansk Naturgas A/S fundada en 1972. El gobierno danés posee una participación del 50,1%, asegurando un control absoluto.

Como accionista mayoritario, el gobierno danés desempeña un papel fundamental en las decisiones importantes de Ørsted. En particular, en octubre de 2025, en medio de crisis industriales y presiones sobre el flujo de caja, el gobierno danés aportó la mitad de los fondos en una emisión de derechos para salvar vidas por valor de 60 mil millones de coronas danesas (aproximadamente 9,4 mil millones de dólares), ayudando a Ørsted a capear la tormenta.
Pero este respaldo a la empresa estatal ha colocado ahora a Ørsted en el centro de la controversia. Según informes de los medios daneses, en Copenhague se está desarrollando silenciosamente una batalla política sobre la “privatización” de Ørsted.
Los partidos de derecha de Dinamarca planean presionar conjuntamente al gobierno para que venda toda su participación del 50,1% tras las elecciones parlamentarias del 24 de marzo. Si esta iniciativa tuviera éxito, el medio siglo de control de la empresa por parte del gobierno danés llegaría oficialmente a su fin. El accionista mayoritario, que acababa de completar una inyección de capital, saldría de escena, dejando el futuro de Ørsted envuelto en una importante incertidumbre.
Ørsted se enfrenta actualmente a desafíos tanto internos como externos. Externamente, la administración Trump en Estados Unidos ha suprimido agresivamente la energía eólica, deteniendo múltiples proyectos clave. Aunque la empresa ganó por poco una batalla legal, la incertidumbre política persiste. Internamente, debido al aumento de los costes, la empresa ha puesto fin a regañadientes al proyecto Hornsea 4 en el Reino Unido e iniciado un plan de reducción global que implica la eliminación de 2.000 puestos de trabajo.
Para salir del punto muerto, Ørsted incluso ha avanzado en secreto un plan denominado "Proyecto Dragón", cuyo objetivo es comprar en masa turbinas eólicas chinas entre 2026 y 2028 para reducir costos y aumentar la eficiencia. Este giro estratégico indica que el gigante europeo está intentando abrirse paso reestructurando su cadena de suministro.
Como líder mundial en la industria de la energía eólica marina, cualquier cambio en la estructura de propiedad de Ørsted inevitablemente remodelará el panorama industrial global. Si el gobierno danés completa su venta de acciones, Ørsted abandonará formalmente su era de propiedad estatal, lo que provocará ajustes fundamentales en su estrategia global, cartera de proyectos y operaciones de capital. Esta transformación no solo refleja las crecientes presiones operativas de la compañía, sino que también tiene el potencial de remodelar profundamente el panorama competitivo y la dinámica de colaboración dentro del sector eólico marino global, influyendo en toda la trayectoria de la industria.
